9 de julio de 2017

Pequeños Milagros

El gran Will Eisner (1917- 2005), padre de la novela gráfica, es el autor de Pequeños Milagros, un recopilatorio de historias en las que suceden, como su propio nombre indica, pequeños milagros. Los hechos acontecen en la Avenida Dropsie, el barrio judío de Nueva York, que por cierto es también el nombre de otra novela gráfica suya y cuentan historias sobre un vagabundo que estafa a su familia,  la aparición de un niño salvaje salido de la nada o el matrimonio concertado entre una sordomuda y un tullido.
La verdad es que todo lo que toca Will Eisner lo convierte en oro, ya te puede contar una historia horrible que él hará que te encante con esa maestría que tiene para dibujar y contar las cosas. Sin duda, se tiene merecido estar en lo más alto del cómic, ya sea por su labor divulgadora como por ser el creador de personajes tan conocidos como The Spirit (cómic llevado al cine en el 2008 por Frank Miller con muy poca fortuna).
Eisner inventó el género de la novela gráfica en 1978 con Contrato con Dios, un formato que se ha convertido en un emblema, con obras como la ya citada Avenida Dropsie, El soñador o El último día en Vietnam. También es muy importante señalar su contribución al campo teórico sobre la composición del cómic con obras como La narración gráfica y El cómic y el arte secuencial. Por todo ello y mucho más, es normal que los premios más prestigiosos del mundo del cómic lleven su nombre y se celebran en la ComicCon de San Diego.
Para saber un poco más sobre este interesante autor, os recomiendo leer el artículo de rtve, muy interesante.

"Es difícil defender la existencia de los milagros, creas en ellos o no. Yo creo en ellos." Will Eisner

Introducción de la obra:

Pequeños Milagros. Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo, cuando los tíos eran heróicos, los primos listos y los milagros se sucedían en cada barrio.

"... Prefiero las pequeñas e invisibles fuerzas del amor humano que funcionan de individuo a individuo, las que trepan por las ranuras del mundo como si fueran raicillas o el rezumar del agua por capilaridad; esas que con el tiempo socavan los monumentos más duros del orgullo humano." William James



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